Tuesday, November 15, 2016

(Del libro Chácharas y Largavistas)

Jaime Serey 
Acabo de terminar de leer (de Chácharas y largavistas), del profesor, Jorge Etcheverry, poeta y escritor, pues ambas corrientes domina con fluidez, desde décadas. Texto de itinerario rápido, atractivo e audaz y además un caso de ficción y realismo que sucede en un país de enormes ciudades, Canadá. Novela, de exilio y refugio político, que sin ningún atisbo tendría que estar asignada dentro de las puntuales en este tema del intercambio cultural, la dificultad del idioma, y en los últimos casos los de una vida paupérrima por causas de disgregaciones raciales en un territorio extranjero etc. (Una sola pregunta en el aire, que efectúa la Sociedad de Escritores de Chile, en favor de sus hermanos y estas obras que se pierden infructuosamente en el tiempo y el olvido.) La obra del autor cautiva desde el primer instante, en ella hay fuerza y lo que es más potente nos deja llevar por el cuento, donde todo es cierto. Hay toda una realidad en todo lo que el autor relata. Entre paréntesis los poemas incluidos entre los episodios del autor fantasma, Patrick Phillmore, y que al mismo tiempo es histrión en las hojas escritas por el autor. Allí su vanguardia hace su presencia con todas sus letras y el conocimiento del modo- operantes y de la estructura intelectual del mismo viable. Utiliza nombres de personajes consagrados en la escritura y en el arte en general, como un medio de movilización, que indica, que la vida del hombre es una huella que se sigue y se construye cada día con la metáfora. Su obra es de tiempos veloces, situaciones abstracta, lúdicas, mordaces, irónicas, fantásticas, eróticas e inclusos alegóricas. Por mi parte solo me queda decir que leí su libro en un tiempo record y muy sorprendido por su temática. (Que hace la bandera patria por estos escritores del golpe militar, me quedo en un silencio absoluto. Parte de la lectura traten de encontrar este libro. 

Sunday, November 6, 2016

Inicio de novela (in progress)

 Jorge Etcheverry
I

¿Han oído hablar de la Gran Fraternidad Blanca? Se dice que en el corazón del Asia hay dos ciudades subterráneas, Schamballa, la Ciudad Negra y Agartha, la Ciudad Blanca. Ambas se reparten respectivamente el mal y el bien sobre este mundo. Que no sean más que pálidas reminiscencias de dos centros inimaginables del bien y del mal a escala universal, o que su influencia irradie desde la tierra hacia todo el universo, eso no se sabe. Puede que en cada mundo habitado exista una ciudad, o polo del mal, y uno del bien (de esos mundos no tardaremos en captar señales, hay un programa de la NASA, parte del escudo de protección Stars War, pero en realidad una continuación del SETI). Quizás incluso en los planetas aún no habitados y en formación, hay ciertos minerales o gases que ejercen esa influencia, como puntos magnéticos opuestos, o a lo mejor como polos que organizan la concreción de esa masa gaseosa e informe del planeta juvenil. A lo mejor esas fuerzas opuestas operan en las estrellas, las enanas blancas, que son las que soportan planetas viables, para luego condensarse cuando los planetas evolucionan, por medio de la polarización de la luz. O en la antimateria, que parece llenar los intersticios del universo. Pero todas estas son teorías, y los maestros de diversas órdenes iniciáticas han guardado por milenios un mutismo que un renombrado autor describe como “el orgulloso silencio preñado de sabiduría, ante la imposibilidad de impartir conocimientos que nosotros, los pobrecitos humanos corrientes y molientes estamos incapacitados para comprender”. Estoy dispuesto a asegurar que su ignorancia respecto a dichos temas es proverbial, y ese mentado silencio ha llevado a la perdición a más de un impaciente investigador, llámese Ícaro, Ulises, Jasón, Meyrink, Hesse, Rimpoche, Daumal, Méndez Roca, Leach o Hubbart. Ha causado la desaparición de más de un innominado Fulcanelli.
Esa sabiduría puede que haya florecido en otros tiempos y se haya perdido como casi todas las cosas buenas, según los hermetistas y los no tan hermetistas como mi ex vecino el señor Zegarra, que antes trabajaba en la Compañía de Teléfonos y que dice que todo anda peor desde que se ganaron la concesión los australianos. En todo caso, un enorme burocratismo parece haberse posado con sus alas negras y pesadas sobre la dirección mundial de las dos corrientes o movimientos o, el del bien y el del mal, y no hay más que abrir el periódico para darse cuenta. Pero esto no quiere decir que estas organizaciones sean inoperantes, o que sus efectos a menudo se confundan, ya que así como en infierno está empedrado de buenas intenciones, el camino a la utopía justifica a veces el horror. Muy por el contrario.  Cada joven punk o skinhead que acecha en los metros norteamericanos y europeos, cada terrorista vasco, irlandés o fundamentalista, cada boina verde, agente de inteligencia, guerrillero, talibán o mujadín. Los que avivan la cueca en la convulsionada Europa, para qué decir el Medio Oriente, o aquél otro que en los mítines o concentraciones de la siempre convulsionada América Morena descarga una cadena de pesados eslabones sobre el agraciado adversario, en pleno rostro, desfigurándolo permanentemente en medio de un crujido de huesos rotos (Un golpe bien dado con una cadena puede desgajar una rama bastante gruesa de un árbol frutal de digamos, unos cinco años), está trabajando para Schamballa, aunque rebose de idealismo, o no tenga la más remota idea de la existencia de esta entidad, aunque se encoja de hombros con una sonrisa irónica prendida de la comisura de los labios, al terminar su faena y guardarse en un bolsillo el hábil instrumento, considerando con sorna esas cosas de teósofos, anticuadas, sacadas de los libros que leía su abuelo, porque ese joven puede estar imbuido de una sana pasión materialista (dialéctica o no).  Pero el problema parece ser el que las fuerzas del bien (algunos socialistas, algunas ONG, algunos hippies atrasados, la Congregación de María, Amnesty International, la Cruz Roja, la Red Crescent,  el Ejército de Salvación, etc.), sobre todo los que combaten por algo que, conforme a la manía reductiva de los humanos, es, en una palabra, El Bien, y no son el mero nombre en una plancha de letras doradas, usan a veces los mismos métodos. Las torturas inflingidas a un Aramburu, allá por los sesenta, el ajusticiamiento de Pérez Zújovich por la VOP, como una década después en Chile, el asesinato de Guzmán, el ahorcamiento de Ceballos (delator chileno ajusticiado hace ya bastantes años en el Perú), la ejecución de Trujillo, el atentando (fallido) contra Pinochet, ya hace también bastantes años, las masacres que siembran de flores rojas el medio oriente, los atentados que hacen volar a víctimas y ejecutores en tantísimas ciudades, etc., nos aseveran la razón de estas conclusiones. Por lo tanto, aquel que fiel a su vocación de buscador (hipster) desee dirigirse al fondo de las cosas, debe encaminar sus pasos hacia el Imperio del Mal.
Ya te imagino viajando hacia tantos lugares de América, disfrutando de la hospitalidad de los sanguinarios paramilitares colombianos, de los narcotraficantes mexicanos, de los femicidas de Ciudad Juárez, de los oligarcas herederos de Duvalier en su blanco palacio lleno de guardias negros como el charol, vestidos de pies a cabeza con uniformes igualmente blancos. Te veo perdiendo el seso en las frenéticas danzas del Vodú o la Lambada, profanando Tehotihuacán con el frenesí de la santería, pasando por el ensangrentado Medio Oriente y el Asia Central  convulsionada por los conflictos religiosos rumbo al Tibet después de recorrer el África hambrienta, postrada por el SIDA, diezmada por guerras civiles genocidas. Te veo manteniendo correspondencia tradicional o electrónica con las numerosas sectas satánicas de San Francisco y París, frecuentando chinos inmigrantes y nietos de rusos blancos, que no desean retornar a su patria ancestral por ningún motivo, pese al derrumbe del imperio burosoviético. ¿O es que te vi en la inundada Louisiana usando serpientes como collares, cantando como un Nerón de nuestros días frente a la Nueva Orleáns desapareciente?  Craso error.  ¿No te has detenido a contemplar algunas casas viejas que quedan en el sector Avenida Matta, casi el pleno centro de Santiago?  ¿No te has detenido a escudriñar la cara de las viejas beatas que salen de la Iglesia de San Francisco los domingos, después de la misa de 11?  ¿Has visto la expresión del público que repleta las salas que ocasionalmente pasan las películas basadas en las novelas de Stephen King?  ¿Has visto al inchi-mali en tus ocasionales correrías por la provincia de Arauco?  ¿Has leído alguna vez el Informe Rettig? El folclore de Chiloé y de la zona del Maule te llenarían de espanto.  Si tienes los medios y la habilidad tecnológica, el torrente de degeneración que circula solapadamente en el mundo virtual de sitios web dedicados a las últimas depravaciones del cuerpo, la mente, la cultura y el espíritu te dejaría deprimido(a) por una semana. No hace poco una mujer que conozco recibió una advertencia. Por ningún motivo las niñas deben responder a un navegador de Internet con el nombre Slavemaster, que se rumorea ha causado ya la muerte de 56 mujeres. Trata por lo tanto de identificar el lomo del dragón dormido que vela el (aparente) sueño de la ciudad.  No hay que descuidar tampoco el papel aparentemente insignificante que cumplen o cumplían grupos como el de Arrigó, el Poder Joven de los sesenta, los Caballeros Americanos del Fuego, que todavía andan por ahí. Un grupo de sacerdotes ibéricos, orgullo de las congregaciones españolas no pudo resistir ese llamado.  Actualmente compiten con las machis en Arauco.  Yo sostuve, en tiempos pasados, largas conversaciones con algunos de ellos.


Saturday, October 29, 2016

Respuesta a un breve cuestionario de una revista, que alguna vez me hicieron

Jorge Etcheverry

Respuesta a un breve cuestionario de una revista, que alguna vez me hicieron


Desde una perspectiva personal, como practicante de la poesía (dizque), y si se quiere, estudioso de la literatura, y gracias a una pregunta de un amigo y colega, director de esta revista, paso a presentar en forma sucinta lo que para mí serían los problemas o alternativas básicos de la poesía contemporánea:

-La confrontación o dialéctica entre los imperativos sociales, comunitarios y políticos y la indagación y preocupación por la problemática del así llamado individuo. Este dualismo recusable como cualquier otro, en teoría, se mantiene sin embargo siempre operante. Algunos escritores surrealistas y los existencialistas siempre estuvieron desgarrados por esta problemática de raíces quizás románticas. Sus expresiones contemporáneas no alcanzan un alto nivel de autoconciencia.

-La confrontación o dialéctica entre la necesidad 'lírica' de expresión
y el reconocimiento de factores limitantes del 'yo'. La era contemporánea, sobre todo los dos siglos precedentes, desarrolla un estado de cosas que hace surgir doctrinas o teorías científicas como el psicoanálisis, el marxismo y la fenomenología, la sicología conductista y/o reflexológica, el relativismo y el cuantismo en las ciencias físicas exactas. El individuo aparece como momento o vehículo de estructuras sicológicas y económico-sociales que lo trascienden. La doble presión de estados totalitarios y sociedades 'unidimensionales' privilegia como reacción salidas intimistas o religiosas y un atrincheramiento en la subjetividad, que se suele presentar como la única base firme frente a una 'crisis de la estimativa'.

-La preponderancia en retroceso, pero todavía existente, de una concepción ‘nominalista' del lenguaje, que puede correlacionarse con una evolución de las ciencias humanas hacia la autonomía, convencionalidad y mensurabilidad de las 'ciencias físicas exactas'. La autonomía o distancia del lenguaje como sistema de signos frente a la 'realidad referencial' se acrecienta. El lenguaje poético se concibe como 'materia de obra.', y su objetividad e independencia, se acentúan. Creacionismo, imaginismo, purismo nos vienen a la cabeza. Al poema como expresión lírica directa sigue el poema como obra pura de lenguaje. El sujeto es el agente de una 'práctica.'. Sin embargo la realidad, comunicativa, expresiva y referencia) del lenguaje sigue predominando y ese aspecto es el soporte y motivación última de la creación poética. Cada nueva generación se enfrenta a la expresión de los mismos problemas personales y humanos y les da una forma y solución parecidas.


Por último, aún otros elementos importantes presentes o dispuestos frente a la poesía contemporánea, serían: la gradual desaparición de bordes esenciales y formales entre los géneros. La presencia de una dimensión de comentario 'metapoético', ligado a la ironía y la parodia está siempre presente. La necesidad histórica, en suma, otorga un deber moral si no científico o de fe al poeta y lo obliga a la delimitación de un público en un sentido (casi) político. La incontestable condición aún 'lírica' de la poesía, obligada a proporcionar identificaciones a segmentos de lectores típicos, centrados en los problemas humanos básicos que se reproducen en cada nueva generación, obliga al poeta a matizar todo intento verdaderamente radical en el lenguaje si quiere aún tener un público. Eso ha convertido en general a las vanguardias de antaño en vanguardias light, sobre todo en Latinoamérica, mientras proliferan las organizaciones líricas de poetas comprometidos con la utopía que todavía de cuando en cuando nos guiña el ojo.

Saturday, October 22, 2016

Poe sillas

Nieves Fuenzalida


Despertar.
Una mujer
sueña,
en
mi cama
dela casa
deretiro,
que
es libre.
Despertó.

La tinta de la imaginación.

                                                                                                        
Se volcó
  • la tinta
  • de
  • la imaginación
  • enla tierra.
  • La fantasía
  • se
  • perdió.

Las sonrisas perdidas.
Las plomas
gaviotas
buscan,
en
las orillas del mar,
las huellas
de
las sonrisas perdidas
de
mujeres
y
de
hombres
que
la caminaron.

 Los zapatos de la noche.
La noche
Lustro
sus zapatos
con
la pomada
deluniverso.
Las estrellas
brillaron más.

Un pedazo de arcoiris.

La jirafa
guardó,
ensu largo cuello,
un pedazo
de
arcoiris
para alegrarse
cuando
la tristeza
la invadiera.
                                                               Nieves Fuenzalida.


Saturday, October 15, 2016

Comentario-testimonio sobre extraterrestres

Jorge Etcheverry Arcaya

Ya sé con toda seguridad que los extraterrestres no sólo existen, sino que viven entre nosotros. Lo que no me atrevo a afirmar en la misma medida es la existencia de los platillos voladores, aunque hará cosa de unos cinco años vi uno cuando íbamos en auto con un amigo a una reunión cuyo carácter no viene al caso, no habíamos tomado nada y él es muy descreído en todos estos asuntos, aunque tengo la convicción de que es cripto canuto, perdonando la expresión, un neologismo mío que denota a alguien que mantiene en secreto para su círculo de amigos o en situaciones laborales su pertenencia a una iglesia protestante, generalmente de índole pentecostal. La aparición era más o menos típica, tres luces, una roja, una amarilla y una azul o verde, que se destacaban contra la noche naciente formando un triángulo. Se la mostré a mi amigo, que manejaba, y se sonrió desdeñoso, aunque frunciendo un poco más los ojos achinados detrás de las gafas poto de botella, miró, e intentó una explicación con aire desdeñoso “un avión chico, a media altura”, y volvió al volante, descartando el asunto. Pero entonces las luces, que en caso de ser un avión bien podrían haber estado desplazándose arriba, a varios kilómetros por detrás de los edificios crepusculares, le hicieron el quite a una torre nuevecita como de diez pisos que estaban construyendo en la calle Bronson, que era por la que pasábamos y ahí fue que casi chocamos. Porque era claro entonces que se trataba de un objeto rápido, bastante pequeño, de unos tres metros de diámetro, que a no más de unos cincuenta metros de altura, y a una media cuadra, zigzagueaba entre los edificios, y que después nos flanqueó por algunas cuadras, hasta perderse recto hacia arriba en ángulo agudo. Mi amigo tuvo algunos problemas por unos instantes para mantener el volante y los dos guardamos silencio, al menos en ese instante, porque en realidad era obvio, no había nada que decir…Pero si me preguntan la opinión, yo creo que por lo menos algunos discos voladores, o mejor hablemos de OVNIs, o las apariciones que hay sido identificadas como tales, son cámaras de video, o su equivalente, de un futuro en que ya se aplica la tecnología del viaje en el tiempo, que por otro lado en la actualidad está disponible pero es carísima y difícil, además de que lo único que se logra es que desplazan volúmenes infinitesimales por unas décimas de segundo. Los estudiantes graduados de las universidades de ese futuro inconcebiblemente remoto, o a lo mejor incluso los que están empezando y quién te dice los alumnos de secundaria, usan esas máquinas para ver o registrar el pasado, y aprobar cursos, o pasar exámenes de historia, hacer los ensayos que les asignan, qué se yo. En eso estamos de acuerdo con mi amigo, y con otro amigo común que una vez vio en pleno día que un platillo estaba suspendido a un par de metros en la calle Preston. Claro que toma bastante y ahora está involucrado en una verdadera batalla campal por su departamento de un ambiente, cuyo territorio defiende alternativamente contra ratones organizados o contra enanos invasores. Hace tiempo que no nos vemos, pero supe por ahí que estaba escribiendo una nota sobre el último libro de Dan Brown para ver si se la publicaban en el diario comunitario en español de la ciudad, cosa que veo poco probable, aunque a veces publican cosas como mensajes producto del channeling. Cuando llegamos al café donde íbamos a tener una reunión de lectura de poemas y debatíamos si al iniciar la sesión o en algún momento íbamos a revelar esa experiencia de hoy y en qué términos, ya que tenemos que mantener cierta credibilidad, había en una mesa adosada contra un ventanal, el mismo que ostentaba en letras blancas el nombre del local en su parte de arriba, una familia evidentemente de inmigrantes, difíciles de situar, pero evidentemente de algún país de los que se denomina eufemísticamente “tercer mundo”. Los ojos casi amarillos del niño nos miraban con una expresión muy madura y cauta, como la que tienen ciertos niños, la mujer, de rasgos finos, ligeramente acentuados inclinaba la cabeza y nos observaba de reojo, la boca algo torcida en un gesto más bien irónico, conocedor (¿de qué?), mientras el hombre, también de largo cuello pero que sin embargo parecía transmitir fuerza, solidez, nos miraba más abiertamente. Mi amigo, que es bastante corto de vista, no los advirtió, pero a mí se me puso un poco la carne de gallina, con una mezcla de atracción y temor. Pero por supuesto que estas conversaciones no surgen en seco. Yo principalmente tengo que haber tomado un poco. Nadie creyó cuando conté esto en público, que no se trataba de un chiste malo, medio alemán, como decíamos en Chile de los chistes fomes. Dentro de todo formo parte de la intelectualidad. No con mayúscula, pero en fin.... Aunque en el diario latino en que colaboro, que no es el mismo a que refería anteriormente,  a veces escribe un señor que habla con los extraterrestres periódicamente, y le dictan unas cosas llenas de clichés y sumamente rimbombantes. Claro que, como comentamos una vez, si los extraterrestres están empezando a manejar el idioma, como en algún momento nos pasó, o nos pasa, a nosotros, que somos nuevos en estas latitudes, es natural que se comuniquen en las formas más elementales, es decir en el nivel informal inculto, como diría mi ex profesor de lingüística, que en paz descanse.

El hecho de que ese disco volador se hubiera  parado justo en Preston cuando él iba volviendo a su departamento tempranito en la mañana, o que prácticamente nos hubiera seguido cuando íbamos con el otro en auto a la reunión, significaba que en una de éstas tenían interés en nuestras actividades. “Y porqué nó”, decía un chico llegado del otro lado (de Gatineau) del cual no vamos a dar el nombre, “si tuviéramos que creerle a todas esas viejujas, esas niñitas que dicen que se las raptan los aliens y se lo mandan guardar bien guardado, esos fulanos y cabritas que creen que los discos voladores los van a venir a buscar a ellos, las preciosuras, que claro que se iban a estar dando el trabajo de crear la civilización aquí en la tierra hace miles de años para después venir a buscar a esas ricuras, o esa gente que se cree que los ángeles en patota se preocupan hasta de los peos que se tiran para tomarle el olor”, pero ahí interrumpió el obrerista del Méndez-Roca qué se creen, lo que pasa es que toda esa gente, esos sujetos son ciudadanos del Centro Industrializado y Desarrollado, tienen una idea requeteinflada de su importancia, fruto además de esa cosa protestante, de relación personal con Dios, de la privacidad, pero por otro lado sufren además de la alineación puta madre en sus ciudades. Claro que ahí sí que se enredó porque cómo se puede hablar a la vez de la alienación de esos pobres diablos y a la vez decir que tienen una idea inflada de sí mismos. Pero a Méndez-Roca con trago, que se enoja cuando no le ponen el guión entre los apellidos aunque todos sabemos que llegó exilado por comunista, se le va la lógica Aristotélica en collera.

Y no es que no estemos más o menos en el mismo bote. Pero las cosas han cambiado. Una de las últimas veces que estuve en el país que me vio nacer (cómo estamos), me acuerdo que el contacto que teníamos para conseguir mota en un pueblo más o menos grande del sur que no voy a nombrar, me entenderán, era un cabro de la Jota, es decir la juventud comunista, un activista cultural y poeta joven bastante conocido. Un amigo mío que me consta que todavía está en el Partido Socialista de mi país, que no voy a nombrar, así como a mi amigo, no hace mucho que publicó una novela de búsqueda interior, de mensajeros de un más allá no tan sólo físico, que te van a arrebatar paulatinamente de esta vida cotidiana tan fome a un estado superior, quizás a la inmortalidad o a la superconsciencia, a lo mejor una metáfora de un estado más o menos alcanzable, pero en fin, eso para decirles, cómo están las cosas.

Y que todavía a veces le estamos poniendo, le echamos unos cigarritos perdidos, pese a que ya alguna gente de la generación de uno se desploma fulminada de esto o lo otro y están empezando a ralear las filas antes apretadas de las cohortes generacionales, dejándole el lugar a unos jovenzuelos aficionados a la historia. Al menos es lo que nos gustaría creer. Pero hace bastante tiempo que conocí a una señora alemana que era teósofa, trabajaba en un diarito que se publicaba en el sector centro de la ciudad y que me quería legar su cuerpo para que se lo preservara cuando se muriera. No hay que olvidarse que en mi generación los movimientos de la izquierda más radical andaban codo a codo con una cantidad de sectas iniciáticas y cultos nacientes y muchos de nosotros, de manera implícita o explícita, creíamos en la coexistencia en la cabeza, y a veces en el mundo concreto de todos los días, de diferentes espacios, casi tan heterogéneos como los que se encuentran en el mapa abigarrado de nuestra capital del sur, y eso lo hemos tratado de decir o manifestar en unos intentos de formulación literaria hace ya mucho tiempo, pero no había mucho interés, parece.

Pero no nos salgamos del tema, y mientras uno se levanta para ir al baño y el otro trata de atraer la atención de la mesera a la mesa de la terraza, yo saco unos de los dos cigarrillos que me pasó x, cuyo nombre tampoco voy a revelar, y que estaba sentado solo, en una mesita de otro boliche que queda como a dos cuadras por este mismo lado, el Creepy’, donde se lo pasa todo el día tomando café, porque el X no toma, pero que me estiró la mano con los cigarrillos y la tiró para atrás cuando ya los iba a tomar, mientras me hablaba sobre uno de sus rollos, ése que tiene que ver con esos extranjeros que han llegado ahora último, con pinta medio de eslavos, las niñas que no sé qué se creen, todos me conocen en el café y no me quiso contestar al comienzo, y al final cuando iba saliendo había tratado de nuevo y le había contestado con un acento pesado que estaba muy apurada que la dejara pasar por favor, chiquitita y bien formadita, pero con un desplante casi napoleónico, muy de gente chica, como si lo fuera a atajar, lo único que quería era saludarla, porque me sentía bien y la encontraba diferente, eso era todo, pero esos recién llegados no sé qué se creen, y claro se olvida que aunque llegó hace tiempo él tampoco es de aquí, pero eso le pasa a muchos que llegan, que al cabo de un tiempo miran para abajo a los que recién llegan, a los somalíes que se paran en grupos en las esquinas, en los malles  y conversan, que no dejan pasar, que son muy gritones, como si ahora que están aquí quisieran pegarle una patada a la escalera, para evitar que otros suban a esta balsa, una de las pocas que quedan a flote en este mundo en que nos debatimos, aunque ya parece que está comenzando a hacer agua.

Pero esto no viene muy al caso. El otro día me perdí una reunión bastante empingorotada que hicieron en el Press Club de la ciudad, se estaba presentando una antología de lo que aquí se llaman los New Arrivals, gente llegada hace poco al país que relatan sus experiencias en esta nueva tierra de acogida, pero una persona que conozco, cuyo nombre no voy a revelar y que estaba presente, me dijo que una mujer que era la anfitriona oficial parece que le iba a conseguir un financiamiento para un libro que la susodicha quiere publicar, bastante bueno yo creo, me dijo que era una mujer bajita, de una tez bronceada, de edad imprecisable, cuya proveniencia étnica no pudo precisar, pero que tenía un magnetismo especial, ella misma se sintió atraída por ella y parece que le pasaba a otros, que prácticamente se le arremolinaban, tenía un acento muy curioso, como con una resonancia apagada, y parecía consciente de esa sensación que despertaba en la gente, ya que trataba de pasar desapercibida, de no llamar mucho la atención, aunque era obvio que tenía un papel bastante importante en esa ceremonia. Aunque la mujer que me contaba esto tiene una vasta experiencia en el contacto con lo que así se llaman las comunidades étnicas—alguna vez fue la presidente del Ottawa Carleton Immigrant Services, se me salió, no pudo situar su origen ni su acento. Pero yo me apresuré a decirle que eso no era nada. Yo he vivido en Montreal. Voy a Toronto con bastante frecuencia, y me ha tocado más de una vez encontrarme con gente que me cuesta bastante situar, en esas ciudades hay por lo menos decenas de comunidades étnicas, y varias veces me quedo pillo cuando me toca ver algunas mujeres mestizas bellísimas, de unas mezclas adivinadas, cuyos productos te quitan el aliento. Viva el multiculturalismo, aunque no le guste mucho incluso a algunos escritores étnicos de nota, como el señor Bisonda por ejemplo. Viva Vasconcelos, el pensador que alguna vez afirmó que la mezcla de razas y culturas que se daba en el continente americano iba alguna vez a constituir una nueva Raza Cósmica, aunque hay muchos que no le perdonan otros matices ideológicos al insigne mexicano.

Y yo también he visto a veces a esas mujeres chicas, la última vez en un lanzamiento de un libro curiosamente sobre la Isla de Pascua. Había varia gente bastante extraña, y una mujer con esas características, que desempeñó un papel prominente. Pero este tipo de elucubraciones siempre las hago esos días en la mañana temprano en que me dirijo a tomar desayuno en algún boliche, no muy a menudo, porque estoy en una edad en que los rollos en la cintura y la sombra amenazante del colesterol y los rollos en la cintura se agazapan detrás del horizonte, aunque (toco madera) hasta ahora no han aparecido signos de esas aflicciones. No hablemos de otros. Por temprano quiero decir a veces las seis de la mañana, ya que por el mismo factor anterior, la edad, aunque además por mi constitución nerviosa desde chico, duermo poco, me doy vueltas en la cama hasta que decido levantarme y salir.


Friday, September 30, 2016

Crónicas blasfemas 2


Dios y el universo


Jorge Etcheverry

Dios que es chileno contempla ambivalente el universo su creación “está mahoma nomás, se defiende apenas”, y en efecto es un poco como una mejora, como andamios que se elevan rodeando edificaciones imprecisas, como esas torres que nunca se terminan y nos miran por décadas en el centro de la ciudad. “Pero la mayoría lo encuentra del uno, fíjese, le encuentran simetrías, reglas de oro, o intelligent design, como dicen los gringos, allá ellos. Pero por otro lado es mejor que lo vean de color de rosa, después de todo tienen que vivir ahí. Y claro, ya que no todos pueden ser como los señores gnósticos, pues señorita, que incluso andaban diciendo por ahí que este universo lo había creado el diablo o un suche que yo había mandado. Y no es naa tan pior, no se crea, es de lo mejorcito, tiene de un cuantoai y es único en su género, así es que no hay que ningunearlo tampoco”. Y la que está entrevistando a Dios, esa señorita, a lo mejor es otra emanación suya, y entonces le dice que “eso de despachar a mi propio hijo así, medio a la diabla, para que arregle el boliche, lo amonone, sin ninguna preparación, a la buena mía—es decir de Dios—, no estuvo muy bien”. Eso le dice a la entrevistadora Dios que a la postre muestra su equilibro, su ecuanimidad, como chileno, entonces a la vez cachetón y acomplejado. “Mire, si yo tuviera que definir breve, sucintamente, en pocas palabras y de manera resumida esta creatura, esta obra, esta producción mía que es el universo diría que no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario”.

Wednesday, September 14, 2016

Sociología del cuarteo

Jorge Etcheverry


Uno sube al bus y también los demás pasajeros que esperaban, entre ellos un joven más bien delgado, de estatura que se describe en general como regular, más común de facciones, pero que tiene un cierto aplomo, o más bien gestos y movimientos, poses que una vez bien digeridas e incorporadas—se trata de un estudiante—se pueden convertir en garbo, para contrarrestar así una cierta—digámoslo—mediocridad en lo que respecta a lo físico, cosa bastante seria en la juventud y a pesar de la afirmación en los discursos sociales oficiales de la carencia de valor y la superficialidad de los atributos de belleza, que por otra parte son fruto de un canon y según algunos, quizás incluso de origen patriarcal, colonial, occidental y decididamente, para los más pasados a la punta—blancos. Pero hasta donde yo sepa. Nadie hasta ahora ha intentado hacer la apología, la oda de la fealdad y proclamar su superioridad moral. Pero ya nos estamos yendo por las ramas, por los Cerros de Úbeda como dirían los peninsulares, que en mi país de origen llaman familiarmente los coños. Hay una niña sentada junto a la ventana con las piernas muy bien torneadas que aparecen por casualidad bajo una minúscula faldita negra y se nos ocurre automáticamente que no tiene nada de malo que el cuerpo de uno sea admirado o apreciado por los demás, especialmente por los del sexo opuesto según la elección de cada uno—cuyo reciente abanico de posibilidades aceptadas y rampantes saludamos. Mucha ciudadanía de ambos sexos dirá que esa niña contribuye a que la mujer sea objetivada sexualmente rebajando a todas las mujeres. Incluso algunos jueces y curas de diversas confesiones culparán a esa niña por exhibirse y así despertar la furia de los primates que según ellos parecen pensar implícitamente que llenarían calles, plazas, paseos públicos esperando el espectáculo que desencadene su concupiscencia, que necesitaría satisfacerse incuso de manera violenta. Pero ahora, como buenos primates que somos, nos estamos yendo otra vez por las ramas 

Blog Archive

About Me

My photo
Ottawa, Ontario, Canada
Canadá desde 1975, se inicia en los 60 en el Grupo América y la Escuela de Santiago. Sus libros de poemas son El evasionista/the Escape Artist (Ottawa, 1981); La calle (Santiago, 1986); The Witch (Ottawa, 1986); Tánger (Santiago, 1990); Tangier (Ottawa, 1997); A vuelo de pájaro (Ottawa, 1998); Vitral con pájaros (Ottawa; 2002) Reflexión hacia el sur (Saskatoon, 2004) y Cronipoemas (Ottawa, 2010) En prosa, la novela De chácharas y largavistas, (Ottawa, 1993). Es autor de la antología Northern Cronopios, antología de narradores chilenos en Canadá, Canadá, 1993. Tiene prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba, España y Polonia. En 2000 ganó el concurso de nouvelle de www.escritores.cl con El diario de Pancracio Fernández. Ha sido antologado por ejemplo en Cien microcuentos chilenos, de Juan Armando Epple; Latinocanadá, Hugo Hazelton; Poéticas de Chile. Chilean Poets. Gonzalo Contreras; The Changuing Faces of Chilean Poetry. A Translation of Avant Garde, Women’s, and Protest Poetry, de Sandra E.Aravena de Herron. Es uno de los editores de Split/Quotation – La cita trunca.

Instalación en la casa de Parra en Las Cruces

Instalación en la casa de Parra en Las Cruces
Chile, 2005, Foto de Patricio Luco. Se pueden ver en esta "Biblioteca mínima indispensable" el Manual de Carreño, el Manifiesto Comunista y Mi Lucha

Chile, 2005

Chile, 2005
Una foto con el vate Nicanor Parra, candidato al premio Nobel de Literatura