Wednesday, September 14, 2016

Sociología del cuarteo

Jorge Etcheverry


Uno sube al bus y también los demás pasajeros que esperaban, entre ellos un joven más bien delgado, de estatura que se describe en general como regular, más común de facciones, pero que tiene un cierto aplomo, o más bien gestos y movimientos, poses que una vez bien digeridas e incorporadas—se trata de un estudiante—se pueden convertir en garbo, para contrarrestar así una cierta—digámoslo—mediocridad en lo que respecta a lo físico, cosa bastante seria en la juventud y a pesar de la afirmación en los discursos sociales oficiales de la carencia de valor y la superficialidad de los atributos de belleza, que por otra parte son fruto de un canon y según algunos, quizás incluso de origen patriarcal, colonial, occidental y decididamente, para los más pasados a la punta—blancos. Pero hasta donde yo sepa. Nadie hasta ahora ha intentado hacer la apología, la oda de la fealdad y proclamar su superioridad moral. Pero ya nos estamos yendo por las ramas, por los Cerros de Úbeda como dirían los peninsulares, que en mi país de origen llaman familiarmente los coños. Hay una niña sentada junto a la ventana con las piernas muy bien torneadas que aparecen por casualidad bajo una minúscula faldita negra y se nos ocurre automáticamente que no tiene nada de malo que el cuerpo de uno sea admirado o apreciado por los demás, especialmente por los del sexo opuesto según la elección de cada uno—cuyo reciente abanico de posibilidades aceptadas y rampantes saludamos. Mucha ciudadanía de ambos sexos dirá que esa niña contribuye a que la mujer sea objetivada sexualmente rebajando a todas las mujeres. Incluso algunos jueces y curas de diversas confesiones culparán a esa niña por exhibirse y así despertar la furia de los primates que según ellos parecen pensar implícitamente que llenarían calles, plazas, paseos públicos esperando el espectáculo que desencadene su concupiscencia, que necesitaría satisfacerse incuso de manera violenta. Pero ahora, como buenos primates que somos, nos estamos yendo otra vez por las ramas 

Wednesday, September 7, 2016

Convocatoria a antología

Jorge Etcheverry

Por medio de la presente
La editorial que dirijo
con fecha 4 de septiembre de 2016
Convoca a una antología de poesía
Producida en Canadá
En que podrán participar
Con textos de hasta 250 palabras
En estilo libre
Todos los poetas publicados e inéditos
De origen extraterrestre
Entendiendo como tales
A aquellos nacidos, brotados, producidos, creados o surgidos
En cualquier lugar fuera de este planeta
Y que habiten en Canadá
al momento de emitirse esta convocatoria
los textos deberán ser en español
el idioma más extendido y versátil
del planeta tierra
los autores seleccionados recibirán un ejemplar gratuito
al momento de la publicación
pudiendo comprar posteriormente
ejemplares a precio rebajado 

Le rogamos difunda esta convocatoria

En los medios  sociales

Saturday, August 6, 2016

Sueño

Jorge Etcheverry Arcaya


Me pasan a dejar a la casa que yo le  indico a G. que conduce, después de un examen de la personalidad y aspiraciones de L., a quien siempre—especialmente yo, tratamos de mirar en menos, sin entender sus complejidades y anhelos. Es de día, comienzo de la tarde, pero las diligencias me dejaron agotado. Llego a mi departamento en el segundo piso de una casa, me desvisto y duermo un rato. Cuando despierto caigo en la cuenta de que hay otros muebles, ropas de mujer. No consigo encontrar mi ropa. Se escuchan pasos, voces de mujeres, una llave da vueltas en la cerradura que miro con pavor. Me encuentro desnudo, trato de taparme con algo, un abrigo. En vez de escandalizarse se sonríen y me tranquilizan, les explico la situación. Veo mi ropa y torpemente, ruborizado, me visto. Pero no encuentro los zapatos.

Comentario del psicoanalista:                              
Si los personajes, o parte de ellos, son reales y el hecho de que reconoce la fachada de la casa y pareciera que la calle, la ubicación del departamento, quiere decir que puede que haya visitado un mundo paralelo que ya empezó a construir en sueños, donde por supuesto tiene que haber elementos del así llamado mundo real, que a la postre es el que suministra los materiales del mundo paralelo. Prefiero no usar el término “mundo alternativo”, ya que implicaría una elección o existencia de un mundo en desmedro del otro, lo que no parece ser el caso.


Me trataron bastante bien, y pude enterarme que Hitler ganó la segunda guerra hacía trescientos años. El asunto de las razas terminó por extinguirse de la conciencia pública, lo que pasa con todas las concepciones que se convierten en institucionales y manidas y generan a la postre su opuesto. En las  décadas siguientes  a la guerra, surgieron movimientos de afirmación racial y cultural por todas partes, desplazando a la hegemonía aria, que también se fueron extinguiendo por la repetición y la imposición de una cultura universal urbana. La ciudad y el país son otros, me dijeron, me consiguieron unos zapatos, una tenida más acorde. Me alojaron en diversos lugares. Una vez, acompañado por algunos hombres y mujeres asistentes a una recepción, o reunión, o fiesta, y luego de haberme dado cuenta  de que mi calle no existe, ni la ciudad, que pese a sus similitudes con mi mundo original no existen, o mejor, tienen otro nombre. Una mujer me pregunta por el pintor M. a quien conozco desde el otro mundo. Vamos a su casa que no queda lejos, está de terno, y se ve opulento, no parece verme. Llega D., poeta hindú a quien conozco también desde el otro mundo, no parece conocerme y vamos a su suite, que es una especie de penthouse, allí hay gente de varias nacionalidades, o mejor orígenes étnicos. Una mujer que estaba en la primera residencia donde me desperté me dice que puedo volver con ellos y estar ahí. Me piden que haga un número. Por el rabillo del ojo había visto a gente de la concurrencia que recitaba poemas, o que sacaban no sé de donde instrumentos, algunos desconocidos para mí. Entonces rebuscando, aunque no había visto a nadie que hiciera algún tipo de actuación, hago una imitación del personaje central del Padrino, una película clásica en el mundo de mi procedencia. Siempre me había gustado el teatro e incluso alguna vez tuve un papel muy mínimo en una de las primeras películas de Raoul Ruiz, para que vean qué viejo soy. Entonces los contertulios empiezan a sacar sobres con dinero, parece, y me los comienzan a pasar. Encontré cómo vivir en ese nuevo mundo, paralelo, y les cuento las circunstancias. 

Tuesday, August 2, 2016

Jorge Etcheverry

Spontaneous generation
Generation of life, the discovery of a species of cockroach that I didn´t know and I have never seen, rather long and lying on the tile of the bathroom floor, seemingly dead but that after a few days or hours they have changed slightly their position. Then it comes a little guilty reflection of establishing this trivial fact in the bathroom of my apartment—actually the second flat of a house in a quarter more or less trendy—instead of following the news that spread the world with poppies of blood. Anyways, but there’s always the appeal to tradition, as it is established, and I quote  'the microcosm reflects the macrocosm'. With that apology that does not deceive me I feel that my associations lead me to ancient and equally discredited things, like that of spontaneous generation, the possible emergence of complex, animal and plant life, spontaneously, according to Wikipedia.

Triangulation with unknown apex


The quadrature of the circle is not impossible in the field of the psychology. Eggheads are usually also full squares. The problem of the physicist, formed in some North American university of fame but not foreign to eschatology for family reasons—an ancient lineage that goes back to Calvinism— is that by following Einstein and many others he saw a divinity behind or around, or being that which is called—and we call— universe, that being this way created surely it exists and we as human species would be more or less to the center. This is quite normal uncontroversial and unspectacular. For example, if one works loading and unloading packages in any port of entry—-air, land or sea—is also going to need such support: if the reality is not real, and I have no way of knowing whether or not it is real, then today I am not  getting out of bed. Or perhaps yes, definitively yes, because in order to accomplish the natural imperatives that are not at all of disagreeable when one satisfies them, actually a Last Sense of everything is not needed and one has to get up of the bed. After a fairly heavy day in the laboratory the physicist dreamed he was in the center of a triangulation whose left corner was the Devil and the right God, but in the lower—or perhaps apex— it depends on from where you look, there was an unknown entity

Sunday, July 17, 2016

• La actualización del infierno

Jorge Etcheverry Arcaya

Se le encargó a Dios que pusiera al día al infierno. Las entidades que en realidad rigen este sector
de la galaxia se dieron cuenta que la versión anterior ya no era operativa para la edificación y
castigo de los habitantes homínidos del planeta tierra—por otro lado la única vida inteligente en
estos alrededores. Entonces, nuestra deidad reintroduce o mantiene al fuego, ya tradicional en la
historia y la cultura humana por ser el elemento más cruel, maleable y doloroso de tortura. Y
agrega la repetición. Lo que originalmente había sido el dejarse llevar en brazos de la reiteración
naturales de los ciclos del día y de la noche, las estaciones, el frío y el calor, la siembra y la
cosecha, en el seno de la madre naturaleza, se había ido convirtiendo en la torturante banalidad
reiterativa del aburrimiento y la falta de sentido en las urbes del planeta. Casi con hastío esta
divinidad, que sería más bien un eón, la verdad sea dicha, pero que se sentía muy a sus anchas
desempeñando su puesto, encontró en un mismo cuento de un autor muy conocido del Nuevo
Mundo, así llamado, una cita con ambos ingredientes:

 “No encendéis una pira, encendéis un laberinto de fuego. Si aquí se unieran todas las hogueras que he sido, no cabrían en la Tierra y quedarían ciegos los ángeles. Esto lo dije muchas veces».

Luego de un instante de reflexión—que quizás para nosotros habrían sido horas, días o meses—
la divinidad frunció el ceño, se mesó la barba y agregó a esta ecuación del fuego y la repetición a
la espera, que según su juicio e intelecto omniscientes, se vería representada de forma cabal en
un párrafo de un autor igualmente famoso, o incluso con más, por así decir, renombre universal,
y de otro, más antiguo, continente:

“¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante
tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos
perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla”.

La presencia de estas palabras en estos textos literarios no provocan placer estético en este Dios,
que dotado de la capacidad de la creación ex nihilo no puede disfrutar de la ficción, ya que al leer
inadvertidamente   crearía   universos,   cosa   que   le   parece   banal.   En   su  caso   el   “como   si”   se convierte en realidad instantáneamente. Pero la presencia de una descripción tan adecuada de los elementos de este infierno moderno y actualizado en dos autores miembros de la misma especie que habría de sufrirlo, le parece encerrar una especie de justicia poética, género este último al que es bastante aficionado y que alguna vez practicó, cuando elaboraba este universo.

Saturday, June 11, 2016

Otra vez, luna

Jorge Etcheverry

La luna y sus fantasmas
No importa que Neil Amstrong
Haya puesto pie
Y  chapeau
A los diez minutos de ese viaje
Yo me muero
No tomo un avión ni para ir a Chile
Cuyos recovecos y anécdotas
Pululan en mis sueños
Pero los fantasmas siguen
Quizás sumidos en ese otro lado
Siempre oscuro queremos creer
Acechantes
En el cordón mental
Umbilical
Que nos hermana a los neardentales
Con nosotros
Un poquito más para otro lado
Que no queremos calificar
Por falta de datos fidedignos
Queremos creer que su reino de la noche
—estamos hablando o tratando de la luna—
Nos ofrece no solo las pesadillas
Sino la seguridad de esa que nos mira
Cuando las fogatas y faroles se apagan
Y nos hace soñar engañados
Con ella
Porque la creemos y queremos mujer
Porque en el fondo sabemos
Que los regazos de madres y amantes
Serán nuestro refugio postrero

Friday, April 22, 2016

Diálogo de latinos maduros en el Starbucks

Jorge Etcheverry Arcaya


Mire, le voy a decir que la traducción si es posible literaria ha sido mi medio de sustento, o mi ganapán, como creo que todavía dicen los argentinos, perdóneme la lata, pero soy profesor jubilado, aunque kme dicen que me conservo bastante bien. La era virtual ha hecho posible que uno se pueda desplazar y trabajar desde cafés internet y computadoras portátiles, como la suya. En esta ciudad a la que me considero todavía un recién llegado me tocado vivir ya en varios barrios. En este café tienen hartos enchufes W5, no viene mucha gente y el café es bueno, por eso que vengo casi todos los días aunque sea por un par de horas, y aunque no me crea señora  a trabajar, aunque no le saco el cuerpo a las oportunidades que se puedan presentar de conocer gente interesante, mujeres que miran y reciben miradas de vuelta y con las que uno se supone que comienza a hablar, como en este caso, incluso tratándose de un zorro viejo como es uno, aunque no se le note , pero no crea eso va contra mi manera de ser, no soy siempre tan entrador
“mira oye, sí, yo te voy a decir, perdóname que te tutee, te voy confesar que  yo también tengo bastante más edad de la que aparento, no te voy a decir cúanto porque no soy estúpida, a una la ayudan mucho un montón de cosas, le sirven montones, unas cosas a las que una tiene más acceso que ustedes, o sabe más, o está más enterada, como por ejemplo la cirugía plástica, las dietas, los regímenes, la cosa ésa que está de moda ahora que es el pilates y que en mi caso me sirve mucho, no sé a ti, porque todavía si un señorón como tú se mete a una cosas de esas y te llegan a ver o se sabe, aunque pareciera que aquí todo el mundo son liberales y abiertos, te van a mirar raro, pero mira, te puedo recomendar una amiga que tengo que tiene incluso unos añitos más que yo y  que conoce a un doctor medio naturista medio homeópata que al Sebag ese lo deja chico Pero oye disculpa, voy a al baño ahora vuelvo ”

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Ottawa, Ontario, Canada
Canadá desde 1975, se inicia en los 60 en el Grupo América y la Escuela de Santiago. Sus libros de poemas son El evasionista/the Escape Artist (Ottawa, 1981); La calle (Santiago, 1986); The Witch (Ottawa, 1986); Tánger (Santiago, 1990); Tangier (Ottawa, 1997); A vuelo de pájaro (Ottawa, 1998); Vitral con pájaros (Ottawa; 2002) Reflexión hacia el sur (Saskatoon, 2004) y Cronipoemas (Ottawa, 2010) En prosa, la novela De chácharas y largavistas, (Ottawa, 1993). Es autor de la antología Northern Cronopios, antología de narradores chilenos en Canadá, Canadá, 1993. Tiene prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba, España y Polonia. En 2000 ganó el concurso de nouvelle de www.escritores.cl con El diario de Pancracio Fernández. Ha sido antologado por ejemplo en Cien microcuentos chilenos, de Juan Armando Epple; Latinocanadá, Hugo Hazelton; Poéticas de Chile. Chilean Poets. Gonzalo Contreras; The Changuing Faces of Chilean Poetry. A Translation of Avant Garde, Women’s, and Protest Poetry, de Sandra E.Aravena de Herron. Es uno de los editores de Split/Quotation – La cita trunca.

Instalación en la casa de Parra en Las Cruces

Instalación en la casa de Parra en Las Cruces
Chile, 2005, Foto de Patricio Luco. Se pueden ver en esta "Biblioteca mínima indispensable" el Manual de Carreño, el Manifiesto Comunista y Mi Lucha

Chile, 2005

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Una foto con el vate Nicanor Parra, candidato al premio Nobel de Literatura